
Jesús cuando se encontraba en la cruz, derramo su sangre que brotaba de sus heridas y en cada gota que el derramaba se limpiaba nuestras enfermedades, bendita sangre de nuestro maestro y salvador. No existe mas la enfermedad en nuestro cuerpo ni en nuestra alma, somos libres y podemos vivir sin dolor y angustia. Hermano querido : CREE ESTA PROMESA
1 de Pedro 2:24
Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.