Estar en una montaña al filo de un precipicio es la situación en la cual nos encontramos cuando los temores atormentan nuestra alma: problemas, ansiedad, tormento, dificultad, deudas, enfermedad, soledad, tristeza y otros que son el borde de una montaña que cuando miramos abajo nuestra vida se encuentra al borde de la muerte. En esos momentos debes sostenerte de la mano de Dios. Así lo entendió el profeta Habacuc. Que esta palabra sea como una semilla sembrada en tu corazón y te de animo y fuerzas para seguir adelante:
Habacuc 3:17-19
3:17 Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; 3:18 Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. 3:19 Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas,Y en mis alturas me hace andar.Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas.